Terrorismo cibernético como movimiento político.

Se abre el telón de una guerra de guerrillas tecnológicas y vemos grupos de actores bajo los focos.

Por una parte tenemos un ataque masivo a 40 empresas que visten la máscara de la tragedia, mientras que al otro lado del escenario, un grupo hacker se regocija ante el público por haber tomado el control de empresas similares el pasado mes de septiembre.

Hasta aquí todo medianamente normal para ser una obra de teatro un tanto psicodélico, pero de repente irrumpe en la escena un personaje disfrazado de Mr. Monopoly y dice al público:

  • Un aplauso a los hackers, que en contra de todo pronóstico, han movido ficha y ahora son poseedores de un hermoso laboratorio de Intel ubicado en Israel.

¿Israel? ¡WTF! ¿Pero quién querría atacar Israel, sinónimo de paz, poseedores de la tierra santa? Pues sus vecinos y némesis Irán, porque resulta que llevan muchos años tirándose con todo lo que tienen a su alcance incluso a nivel informático, y el grupo hacker Pay2Key, opera/coordina o se funda nada más ni nada menos que en Irán.

Mediante el ataque Pay2Key se ejecuta la clásica extorsión por secuestro de datos, un secuestro con claras intenciones políticas. Según relatan desde Chekpoint  “Seguimos la secuencia de las transacciones, que comenzaron con el depósito del rescate y terminaron en lo que parecía ser un intercambio de criptodólares iraníes llamado Excoino”.

El uso del Excoino como método de pago termina por redondear los indicios sobre el origen de los ataques, puesto que para abrir una cuenta de esta criptomoneda se requiere una tarjeta de identificación Iraní. Yo no me aferro a este indicador como algo determinante, no puede ser tan difícil conseguir una identificación para el estado de Israel, y aunque sonaría muy retorcido, cosas más rizadas se han visto…

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